
El cierre del primer semestre del año le deja a la presidente un balance perdidoso de su principal operación política: asegurarse el control político de la provincia de Buenos Aires, que cuenta con el 40 por ciento del padrón nacional. Gabriel Mariotto le había prometido a su jefa que construiría un cerco alrededor de Daniel Scioli a través del avance de La Cámpora y el Movimiento Evita y del accionar de los intendentes cristinistas. Pero nada de esto ocurrió. Los barones del conurbano, en general, optaron por no comprometerse demasiado con el gobernador. Claro que hubo excepciones. Por ejemplo, el intendente quilmeño Francisco “Barba” Gutiérrez sobreactuó días atrás su obediencia a Olivos, oponiéndose a que el gobernador visitara su distrito y participara de un acto de la flamante Juan Domingo. Pero tal vez el dato central que explica el fracaso de Mariotto es la incapacidad de La Cámpora para expandirse dentro del PJ bonaerense. Hábiles para instalarse en cuanto cargo les queda a tiro, los seguidores de Máximo Kirchner no consiguieron, en cambio, hasta ahora hacerse fuertes en ninguna de las ocho secciones electorales bonaerenses. Y el escándalo que envuelve a la máxima figura provincial del grupo, el vicepresidente primero de la Cámara de Diputados, José Ottavis, fue un broche de oro. Si algo no necesitaba La Cámpora era quedar vinculada a una denuncia por la compra de votos de legisladores. Así es que la pobreza de resultados que exhibe ahora Mariotto se traduce en distintos efectos políticos. Por ejemplo, que las expectativas del cristinismo giren ahora en torno a la posibilidad de que Alicia Kirchner encabece el año que viene la lista de candidatos a diputados nacionales por Buenos Aires. Otra implicancia fue que Cristina optara por potenciar a Florencio Randazzo, traspasándole la Secretaría de Transporte, una estructura que ahora éste utilizará para crecer políticamente en detrimento de Mariotto. De este modo fue que Scioli, haciendo muy poco más que resistir, se encontró en las últimas semanas con un panorama político más despejado, que hasta le permitió darse el lujo de lanzar oficialmente el sciolismo, encarnado en la flamante Juan Domingo, que se expande por todo el país.

Una trampa complicada
Pero el cristinismo no descansa -y menos frente a la adversidad- así que ya estaría elaborando nuevas alternativas ante la evidencia de que no podrá controlar políticamente al único dirigente oficialista que mide más que ella. Por otra parte, si lo ahogara a aquél financieramente dificultándole que pague los sueldos, se arriesgaría a que la tensión social se vuelque a las calles del conurbano. Si esto ocurre, la reacción popular podría dirigirse contra el gobierno nacional, tanto o más que contra el ex motonauta y la Casa Rosada saldría perdiendo. Este nuevo escenario explicaría por qué la misma CFK se estaría desinteresando últimamente de avalar la continuidad de la interminable serie de ataques contra el gobernador. Probada en los hehos su ineficacia, los golpes de Mariotto ya no entusiasman ni a sus propios seguidores, que se preguntan para qué seguir atacando cuando los resultados son casi inexistentes. La ansiosa búsqueda de alternativas que se inició en Olivos apunta ahora en otras direcciones. Una alternativa pasaría por rescatar lo que Carlos Kunkel propuso tres meses atrás: que Scioli sea invitado a repetir su sacrificio patriótico del 2009, encabezando el año que viene otra vez, como candidato testimonial, la lista para diputados nacionales. Luego, la jugada podría completarse, si se encamina la reforma constitucional a que él sea el compañero de fórmula de Cristina en el 2015. Para algunos semejante dupla sería invencible aparte de difícil de explicar. Ante semejantes ofertas, Scioli podría encontrarse en una encrucijada el año que viene. Si la presidente le pide que sea el primer candidato a diputado nacional y él se niega, esto equivaldría a una declaración de guerra al gobierno. Pero en cambio, si aceptara, su actual proceso de diferenciación del cristinismo, probablemente se esfumaría y perdería entonces peso como alternativa. Experto hasta ahora en navegar con un pie en el oficialismo y otro en la oposición, el gobernador parece dispuesto a mantener su estrategia todo el tiempo que pueda. O lo que lo dejen.
By Carlos Tórtora
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada