DECÁLOGO DE ABRAHAM LINCOLN: DEBO RETRACTARME. PARECE SER QUE EN REALIDAD
PERTENECÍA AL REVERENDO J. H. Boetcker.
1. - Usted no puede crear prosperidad desalentando la Iniciativa Propia.
2. - Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte.
3. - Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes.
4. - Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico.
5. - Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario.
6. - Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana.
7. - Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases.
8. - Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
9. - Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su
independencia (libertad) e iniciativa.
10.- Usted no puede ayudar a los hombres permanentemente, realizando por ellos lo que ellos pueden y
deben hacer por sí mismos

El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.

José Martí

Un Estado que no se rigiera según la justicia se reduciría a una gran banda de ladrones

San Agustín de Hipona

Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.
San Agustín

jueves 2 de febrero de 2012

CONFUSIÓN EN EL FUNERAL...

Eran dos pescadores, hermanos gemelos, uno soltero y el otro casado.

El soltero tenía una lancha de pesca, ya vieja, que era la herramienta con
la que lograba su sustento.

Un día, muere la esposa del hermano casado y, como las desgracias no vienen
solas, la lancha del hermano soltero se va al fondo del mar.

Una viejecita del pueblo, curiosa y metiche, va a darle el pésame al viudo,
Pero confunde a los gemelos y se dirige al que ha perdido la lancha.

Recién me enteré.

¡Qué pérdida enorme!

Debe ser terrible para tí.

Sí, estoy destrozado, pero es preciso enfrentar la realidad.

Debo reconocer que estaba ya vieja.

La rajadura de adelante estaba tan grande que ya no había con qué llenarla
y el agujero de atrás se agrandaba más cada vez que la usaba.

Además estaba deformada al medio y no se le podía quitar el olor a pescado.

La parte de atrás estaba bastante caída y las curvas de adelante casi
habían desaparecido.

Pero yo me siento culpable porque se la prestaba a cuatro amigos para que
se divirtieran; les pedí que la usaran con cuidado, pero se montaron los
cuatro a la vez y ella no aguantó.

A la viejita, muerta de un infarto, la enterraron al otro día.