
Argentina 2012 es un país extraño.
Tiene un Presidente Provisional que militó en la Unión del Centro Democrático y estudió en la ultraliberal CEMA, reemplazando a una mandataria que participó en Montoneros en su juventud; una Cristina Fernández blindada a las críticas por un cáncer que, por suerte, no fue cáncer; un gobernador asesinado en un confuso hecho con ribetes de escándalo, un intendente perdido tres días sin ninguna causa; el Frente Grande gobernando una provincia que fue radical 20 años y peronista tres semanas; un joven funcionario ahorcado mientras buscaba placer extremo y un diplomático que fallece en iguales circunstancias, pero a nadie le interesa explicar el caso.
En este marco, contar con el tercer vicepresidente que no puede tener despacho en la Casa Rosada no pasa de ser una curiosidad.
Así como Daniel Scioli fue expulsado de la oficina que tenía al lado de Néstor Kirchner cuando era su vicepresidente y Julio Cleto Cobos no pudo ni siquiera acercarse a la Casa Rosada, Amado Boudou quedó varado en la vereda de enfrente de la sede del poder real en la Argentina.
No es casual que un hombre que transitó las filas del partido de Álvaro Alsogaray tenga su oficina en un banco pero, el gobierno le dio sólo la oficina perteneciente al vicepresidente primero de la entidad para degradarlo, dado que ni siquiera pudo ocupar el escritorio del ultrafiel Juan Carlos Fábrega, titular del Banco de la Nación Argentina.
Más allá de tener el control férreo del ministro de Planificación, Julio de Vido; del secretario de Comercio Interior, Guillermo “Lassie” Moreno; del secretario Legal y Técnico, Carlos “Chino” Zannini, y del secretario Privado, Oscar Parrilli; Amado Boudou quedó alejado físicamente de cualquier resorte de poder y se convirtió en lo que siempre denostó: ser igual a Julio Cleto Cobos, pero con ínfulas de roquero.
Pero lo verdaderamente extraño es que un simple partido de fútbol a beneficio, con Daniel Scioli y Mauricio Macri como protagonistas, sacuda al oficialismo hasta sus cimientos, pese al 54% de votos obtenidos hace menos de tres meses.
Y lo peor fue la respuesta de la Casa Rosada: una foto de Amado Boudou y Gabriel Mariotto, dos hombres que ganaron sus cargos a dedo, contra otros dos que, sumados, obtuvieron 9 millones de sufragio.
Primera lección del 2012: Si lo mejor que tiene Cristina Fernández para enfrentar a Daniel Scioli unido a Mauricio Macri es Amado Boudou con Gabriel Mariotto ya tiene perdidas las elecciones del 2015.
Primer Corolario de la Primera lección del 2012: Néstor Kirchner eligió a Cristina Fernández como back up; Cristina Fernández no tiene herederos y deberá mostrar capacidad para construir un delfín o cambiar la Constitución para ser reelecta en 2015 para un tercer mandato.
Segundo Corolario de la Primera lección del 2012: Cristina Fernández ha hecho marketing político a partir de su sexo, de su supuesta debilidad, de su viudez y, ahora, de un carcinoma devenido en adenoma. Daniel Scioli se interna un domingo a la noche, en secreto se opera de los riñones y, casi de inmediato, sale a jugar al fútbol con un opositor que acaba de ser padre. Sin dramatizaciones, ni muestras de afecto en las puertas, sin sobrecargar las alegrías o las tristezas. Casi como seres humanos comunes. Es un giro de marketing político que puede capitalizar muchos votos.
La foto de Daniel Scioli y Mauricio Macri fue una triple amenaza para Cristina Fernández: mostró el peligro potencial que importa seguir acosando al gobernador de Buenos Aires con el esmerilamiento de La Cámpora, confirmó que Mauricio Macri puede tener 10.000 defectos como político, pero es un enemigo que puede convertir en ganador un proyecto opositor al kirchnerismo y que Karina Rabollini y Juliana Awada juntas encarnan todo el glamour, la simpatía y el encanto del que carece el oficialismo.
Para el radar de alerta temprana de la Casa Rosada, Daniel Scioli y Mauricio Macri empequeñecen en peligrosidad a Hugo Moyano. El camionero, se torna un riesgo porque ataca parte de la base de sustentación inicial de kirchnerismo, los grupos piqueteros, la masa peronista y los gremios poderosos; lo que implica para el cristinismo un doble flanco de potencial drenaje de aliados y de votos.
Así, lo que tendrían que haber hecho Mauricio Macri y Eduardo Duhalde por la derecha y el Acuerdo Cívico y Social por izquierda en octubre, hoy lo encarnan el gobernador de Buenos Aires, el Jefe de Gobierno porteño y el camionero, los tres, peronistas o filoperonistas, lo que repite el modelo de oficialismo y oposición, juntos, dentro del peronismo.
Pero 2012 comenzó con otras complicaciones que evitarán que el postoperatorio de Cristina Fernández sea lo pacifico que buscaba la Casa Rosada. Por ejemplo, el gobierno deberá explicar porqué anunció que la Presidente de la Nación tenía cáncer de tiroides sin haber hecho una biopsia, por qué La Cámpora encabezó un intento de golpe institucional contra un gobernador peronista electo con el 54% de los votos o cómo ayudará a las más de 12 provincias que no pueden cerrar su cuentas, aún antes de negociar los aumentos de salarios para docentes y empleados de las respectivas administraciones, que prometen superar el 30 por ciento.
Después de la demostración de fuerzas que hicieron los gobernadores peronistas frente a Eduardo Duhalde en 2002, imponiéndole una agenda de 17 puntos que cambió el reparto la coparticipación federal, Cristina Fernández deberá explicar porqué someterá a las provincias y sus gobernantes a duros reclamos sociales y carencias notables de caja, cuando a la Casa Rosada le sobra el dinero.
Los gobernadores pueden presionar a la Nación con las deudas previsionales que la Casa Rosada tiene con las provincias. Santa Fe reclama 1.600 millones de pesos y Córdoba más de 1.100 millones. Si esos reclamos van a la Justicia, el monto exigido será mayor y el costo político de los faltantes de caja provinciales será de Cristina Fernández, como ocurrió con Eduardo Duhalde hace 10 años y que lo colocó en una debilidad notable.
Para 2012, la mayoría de los gobernadores había preparado sus presupuestos con fuertes aumentos en los impuestos locales, pero pocos los podrán cobrar si las pérdidas de las cosechas alcanzan los niveles de los pronósticos más pesimistas. A eso, habrá que sumar su impacto en la recaudación fiscal nacional, tan necesaria para poder cubrir los faltantes de caja que no podrán ser solventados por el Banco Central. Y aquí comienzan los verdaderos problemas de Cristina Fernández: la economía, la gran aliada de su marido, de su elección y de su reelección. El viento a favor, cesó.
Poco antes de ingresar a quirófano, Cristina Fernández ordenó a su espadas económicas más coordinación y menos internas, las cuentas públicas necesitan un ajuste que los economistas no se animan a estimar, si tenemos en cuenta que la reelección obligó a la Casa Rosada a recurrir a todas las caja posibles, pese al récord de recaudación que anunció la Administración Federal de Ingresos Públicos, para cubrir los más de 55.000 millones de pesos de déficit fiscal que causó el electoral 2011.
Que se comprenda: el récord de recaudación y el récord de presión fiscal sobre Producto Bruto Interno de toda la historia argentina no alcanzó para cubrir los casi 90.000 millones de pesos no presupuestados que se gastaron el año en el proceso de reelección de Cristina Fernández.
Mercedes Marcó del Pont celebró cumplir con el Programa Monetario 2011, pero olvidó que tuvo que hacerle dos fuertes cambios. Así y todo, tuvo que emitir 17.000 millones de pesos en Lebac para poder esterilizar la expansión monetaria que causó la compra de divisas para satisfacer la fuga de capitales que sacudió durante 10 meses las reservas del Banco Central.
El accionar de Mercedes Marcó del Pont confirma la necesidad urgente de tener reservas excedentes para destinarlas al Tesoro Nacional para pagar deuda externa. La contracara es el secretario de Comercio Interior, Guillermo “Lassie” Moreno, intentando pisar importaciones y subir exportaciones para acumular mayor superávit comercial.
Según estimaciones privadas, en 2011, Guillermo “Lassie” Moreno habría logrado, con su accionar, evitar que ingresaran mercaderías externas por casi 8.000 millones de dólares. Sin embargo, poco pudo hacer para lograr mayores ventas de productos nacionales al exterior. De esta forma, el saldo favorable de balanza comercial tiene más de aumentos de precios en el extranjero y compulsiva nacionalización de insumos que de una mayor oferta de productos argentinos a más países.
Aumento de reservas y superávit comercial se suman al esfuerzo de la Casa Rosada por recuperar el superávit fiscal. En ese marco hay que entender el no pago del bonus a jubilados y empleados públicos, los intentos por bajar jubilaciones y no pagar los ajustes que ordena la Justicia, las modificaciones en los sueldos de los trabajadores estatales que se prometen, la liberación de granos para su exportación, cederle el subte a Mauricio Macri en forma compulsiva y el retiro de subsidios desde los servicios públicos hasta el pollo y la producción de harina.
Cristina Fernández sabe que la crisis externa golpeará a la Argentina, sabe que los problemas locales son más importantes de lo que se reconoce, pero también sabe que debe mantener a la opinión pública con optimismo y consumiendo si no quiere perder sostén político.
Según el consultor Hugo Haime, los más conformes con el gobierno de Cristina Fernández son los jóvenes, las mujeres y los beneficiarios de planes sociales, los tres pilares sobre los que se apoyó su reelección. Hoy, 45% de los encuestados cubren sus gastos y sólo 11% podrán tener capacidad de ahorro. La primera cifra no debe subir y, la segunda, no debe bajar para mantener el caudal electoral intacto para el 2013.
La consultora CCR ha demostrado que en 2011 el consumo casi no creció, pero que la mayor recuperación estuvo impulsada por las economías regionales, que disfrutaron del derrame que produjo la cosecha récord. Sin embargo, la sequía cambia el escenario y crea un nuevo problema político. En la última sequía, 2008/2009, el campo casi paralizó el país con sus reclamos. La duda es si, con el mismo caldo de cultivo, se repetirá el mismo fenómeno con otros reclamos, con otras exigencias.
El blindaje que otorgaba la viudez de Cristina Fernández ya casi no tenía efecto cuando se anunció el cáncer de tiroides, lo que abrió una tregua por respeto y compasión. Pero la excelente noticias de que el carcinoma ahora es un adenoma y el intento de La Cámpora de someter al gobernador Daniel Peralta, hicieron desaparecer el blindaje y la tregua. El año político y económico comenzó temprano y será muy intenso y complicado.
elmundodigital.com
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