Cristina furiosa con Echegaray por complicarle el acuerdo con Reutemann
La Presidenta recibirá esta semana al senador santafesino para pedirle que apoye a Agustín Rossi. Sin embargo, la negoaciación estuvo a punto de caerse por culpa del titular de la Afip, que sancionó la actividad agropecuaria de Reutemann. No es la primera torpeza que comete Ricardo Echegaray, que también exacerbó la oposición de la Mesa de Enlace en plena etapa electoral.
Cristina estalló porque justo en ese momento el gobierno venía negociando con Reutemann –fue en la previa a las internas santafesinas- y había logrado el silencio del senador y antes de eso su renuncia al Peronismo Federal y su paso al costado en la elección presidencial. Es mucho lo que le debe la Casa Rosada al ex gobernador de Santa Fe.
De hecho, recién llegada de su gira por Italia, Cristina recibirá este martes a Reutemann para pedirle un último favor: que apoye a Agustín Rossi en su pelea por la gobernación de Santa Fe. O sea, deberá pedirle otro favor político más al mismo senador, que su jefe de la Afip persigue como al enemigo.
En tanto que la persecución personal a Llambías –más propia del clima de guerra que se vivió durante la pelea por la resolución 125-, complicó el trabajo de ablande de la Mesa de Enlace que viene haciendo con eficacia el ministro de Agricultura Julián Domínguez.
Es tan incontinente Echegaray que esta semana sumó otro traspié cuando en un reportaje al diario británico The Guardian trató de “criminales” a las exportadoras de granos, lo que causó un nuevo revuelo en la Casa Rosada que lo obligó a emitir una desmentida formal.
La suma de torpezas de Echegaray enfureció a la Presidenta, que además ya está enterada que todos los “kioscos” que históricamente manejaba la Afip para atender por izquierda los problemas fiscales de los ciudadanos y que el antecesor de Echegaray, Alberto Abad había desactivado, ahora están plenamente restablecidos y facturando como en sus mejores épocas.
Esto no significa que el jefe de la Afip sea parte de esas trapisondas, pero en todo caso le cabe la responsabilidad de falta de control, como máxima autoridad del organismo.
De hecho, tan grande es el descontrol en esta materia, que los principales estudios tributaristas se quejan de la falta de trabajo, porque los evasores “arreglan todo” antes de llegar a tribunales.
lapoliticaonline.com

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