FABRICAR UN MUERTO PARA DERROTAR AL PRODurante los hechos de violencia que tuvieron lugar en diciembre en el Parque Indoamericano, el puntero K Alejandro “Pitu” Salvatierra acompañó a un grupo de villeros a tomar una parte del predio.
La situación se desmadró a partir de que algunos amigos de Salvatierra le dispararon a la policía con tumberas, originándose la represión y el intenso tiroteo que produjo tres muertes.
Inmediatamente, las usinas oficiales intentaron vincular a Macri con la muerte de algunos de los okupas, a partir de la versión de que la Policía Metropolitana era responsable de una o más muertes.
Luego, la justicia ordenó una pericia de la Gendarmería, cuyos resultados aún no conocemos, pero parece estar claro que la Metropolitana no tiró.
Que la Metropolitana reprima
Fue en esa situación cuando CFK creó el Ministerio de Seguridad y designó a Nilda Garré con el asesoramiento de Horacio Verbitsky.
A partir de entonces, se vienen produciendo hechos raros en la Ciudad, como los episodios en la canchita del club Albariños y últimamente en el complejo de viviendas en Villa Soldati, donde la orden de desalojo del Juez Federal de Quilmes Luis Armella no fue cumplida por la Policía Federal debido a expresas instrucciones de la Ministro, quien desplazó por ese motivo al comisario general Hugo Lompizano, Superintendente de Seguridad Metropolitana, quien quería cumplir con la orden judicial. Por el contrario, Garré pretendía que ese desalojo lo hiciera la Metropolitana.
Según fuentes de inteligencia, el plan oficial habría consistido en tirarle un muerto a Macri, gracias a los servicios del tristemente célebre Salvatierra. El modelo a utilizar sería el que sufrió cuatro años atrás Jorge Sobisch en Neuquén, cuando un policía enloquecido le disparó a mansalva al maestro Carlos Fuentealba. El episodio terminó de liquidar la candidatura presidencial de Sobisch.
En el mismo sentido -y tal vez también con la intención de crear las condiciones para que la Metropolitana termine acusada por reprimir- sería que Garré dispuso esta semana retirar la custodia de la Policía Federal de los edificios públicos porteños.
Cuanto más lugares custodie la Metropolitana mayores serían entonces las probabilidades de que se produzcan hechos violentos convenientemente armados. Cabe consignar que esta semana también le “armaron una cama” cuando las ambulancias del SAME no quisieron entrar a la Villa 31. El plan habría consistido en que ingresaran las tres ambulancias custodiadas por la Policía Metropolitana, produciéndose una refriega entre ésta y grupos de la Villa 31.
A tal efecto la SIDE dispondría de balas y casquillos de proyectiles disparados por la Metropolitana -y también las mismas armas- para tirarle el muerto a Macri luego de un combate planificado.
Como Macri -advertido del peligro- no le proveyó la custodia al SAME, le hicieron el corte de la Autopista Illia por siete horas, con el objeto de que la gente se enoje con él.
Y como el jefe de gobierno no desalojó la autopista, Garré ahora lo acusa de haber matado al enfermo de la villa por no darle atención médica.
Es decir, al no producirse el enfrentamiento previsto entre la Metropolitana y los okupas, piqueteros y villeros, la ministro intentó al menos tirarle el muerto a Macri por falta de atención.
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