Un Estado que no se rigiera según la justicia se reduciría a una gran banda de ladrones

San Agustín de Hipona



DECÁLOGO DE ABRAHAM LINCOLN: DEBO RETRACTARME. PARECE SER QUE EN REALIDAD
PERTENECÍA AL REVERENDO J. H. Boetcker.
1. - Usted no puede crear prosperidad desalentando la Iniciativa Propia.
2. - Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte.
3. - Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes.
4. - Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico.
5. - Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario.
6. - Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana.
7. - Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases.
8. - Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
9. - Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su
independencia (libertad) e iniciativa.
10.- Usted no puede ayudar a los hombres permanentemente, realizando por ellos lo que ellos pueden y
deben hacer por sí mismos

El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.

José Martí

Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.
San Agustín

domingo, 3 de abril de 2011

HUMOR NEGRO DE ÁMBITO: LOS PILOTOS NO VIDENTES...

Los pasajeros comienzan a abordar el avión casi junto con la tripulación.

Con horror, ven que el piloto y el copiloto son no videntes: uno lleva un bastón blanco y el otro es auxiliado por un perro lazarillo.

Uno de ellos incluso aparta a los pasajeros a bastonazos, hasta que llegan al cockpit y cierran la puerta.

Los pasajeros pasan rápidamente del asombro al horror cuando el avión comienza a carretear con esos dos comandantes piloteándolo.

Los viajeros se miran entre sí con creciente desconfianza; la aeronave llega a la cabecera de pista y comienza a acelerar para el decolaje.

Los pasajeros comienzan a hablar, después a levantar la voz y, cuando la máquina está recorriendo los tramos finales de la pista, el murmullo se convierte en un griterío ensordecedor de pánico.


En ese momento, el avión se eleva y comienza a ganar altura: quedaban menos de tres metros para el final del asfalto. En la cabina, el copiloto deja salir un suspiro de alivio y le dice al comandante:

- Un día de éstos no van a gritar y no vamos a saber cuándo despegar...