(Esto parece el final de Zorba, El Griego...)La patética repartija de los bienes de la moribunda...
Puede picar en siguiente (13/14), así "disfruta" de la comparación...plenamente.
El entorno de CFK libra todos los días su batalla para contrarrestar los vaivenes de ella, que oscila permanentemente entre mostrarse resuelta a buscar su reelección o inclinarse en cambio hacia una retirada del poder.
Para el ultrakirchnerismo este tema abarca todo su universo político por una sencilla razón: carecen de candidato muleto.
Daniel Scioli lo es para el peronismo pero no para la corte de Olivos porque, si él llega a la Casa Rosada, los amigos de Kirchner sólo podrían esperar ser barridos del escenario político.
Paralelamente a la presión del entorno presidencial para que haya reelección, empiezan lo tironeos por otra decisión central: quién será el vice de Cristina.
Siendo la presidente una bonaerense, la solución clásica de la política es que sea acompañada en la fórmula por un hombre del interior. Entre los gobernadores que forman el cuadro de honor de los leales se anotan José Alperovich, Sergio Urribarri, Jorge Capitanich, José Luis Gioja y Juan Manuel Urtubey, aunque estos dos últimos son sospechados de tener juegos políticos no autorizados por el gobierno.
En otro momento se llegó a pensar también en Scioli como vice, para que Sergio Massa fuera candidato a gobernador. Pero el ex motonauta es visto como mucho más peligroso que Julio Cobos.
El caso es que la elección de un gobernador como vice es una solución que puede naufragar frente a una realidad atípica. La presidente tal vez termine cediendo a las presiones de su círculo íntimo y acepte ser candidata pero contra su voluntad.
De ser así, en Olivos hay quienes pergeñan una tercera opción entre gobernar cuatro años más y no ser candidata. Esta alternativa consistiría en que CFK pida una larga licencia o directamente renuncie después de asumir, para entregarle el gobierno a un vice de su más estrecha confianza y que represente la continuidad en el poder del núcleo duro del kirchnerismo.
Para esta salida, habría un solo gobernador que goza de la más estrecha confianza presidencial y es Capitanich. Las otras alternativas ya serían algunas de las nuevas caras del poder K, como Gabriel Mariotto, Juan Manuel Abal Medina o hasta el mismo Amado Boudou, al que le costará mucho ser jefe de gobierno porteño.
Un ajuste fatal
Lo cierto es que la hipótesis de un vice que termine siendo presidente no sólo se sustenta en la dudosa vocación de la presidente por cumplir un segundo período que en realidad sería el tercero para su dinastía.
Los segundos mandatos en la historia argentina siempre fueron acompañados de fuertes crisis y de un hartazgo generalizado de la sociedad que hace muy vulnerables a esos presidentes.
Pero no sólo está en juego el humor social.
Las tensiones acumuladas por el actual modelo económico indican que, pasada la vorágine electoral, el próximo gobierno deberá empezar a corregir las distorsiones antes de que sea demasiado tarde.
Esto es, cerrar la fiesta de los subsidios, sincerar las tarifas de servicios públicos, moderar el gasto público y hasta devaluar.
En síntesis, un ajuste que CFK juró hasta el cansancio que jamás haría, pero que sí podría firmar un vice que se haga cargo de la presidencia.
Ya hay pronósticos de que la gobernabilidad en el 2012 estaría atada a cambios en la política económica que le significarían a la presidente un giro de 180 grados muy difícil de sustentar en términos políticos.
De más está decir que tampoco le sería fácil a otro kirchnerista corregir el rumbo del modelo si esto significa retracción del consumo, desfinanciamiento de los grupos piqueteros, serios problemas para los gobiernos provinciales y pérdida de la capacidad adquisitiva de los salarios.
En este escenario, Hugo Moyano, Luis D’Elía y sus asociados podrían pasar a ser los principales opositores del kirchnerismo en su etapa final.
Carlos Tórtora/Informador Público
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