La policía mexicana detuvo al presunto asesino del agente de inmigración de Estados Unidos, que fue baleado hace unos días en una carretera del país azteca. (AP)Operativo antinarco en EE.UU.: 500 detenidos
Luego del operativo realizado por la policía norteamericana contra la presencia de los cárteles mexicanos en varias ciudades de Estados Unidos, Carl Pike, titular adjunto de la división de operaciones especiales de la agencia antidrogas DEA indicó: "Enviamos un mensaje a los cárteles, de que no toleraremos el asesinato de un agente estadounidense ni de ningún funcionario estadounidense".
Los agentes antidrogas en Atlanta, San Luis, Denver, Detroit, San Antonio, San Diego, Chicago y Nueva Jersey detuvieron a unas 500 personas e incautaron unos 10 millones de dólares en efectivo y unas 300 armas. También arrestaron a un centenar de personas y confiscaron más de 16 toneladas de marihuana, además de otras drogas por millones de dólares, en unos 150 lugares de diferentes estados. Asimismo, se esperaba que la operación continuara este viernes.
Durante una redada en Houston, un agente sufrió heridas de bala, pero su vida no corría peligro, manifestó un funcionario federal que habló bajo la condición de anonimato. El tiroteo se produjo durante un operativo de la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF por sus siglas en inglés) junto con la policía local. El autor de los disparos fue apresado.
Los operativos nacionales contra los cárteles no son nuevos: en los últimos dos años y medio, las autoridades han hecho al menos seis, que presentaron como grandes golpes contra las mafias mexicanas. Pero, los arrestos no afectaron en gran manera el tráfico de drogas.
Pike explicó que la redada nacional apunta a presuntos delincuentes vinculados con cualquier cártel mexicano en un intento por desbaratar el narcotráfico en Estados Unidos. "Esto es personal", disparó Louie García, agente a cargo de la unidad de operaciones especiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). "Perdimos un agente, perdimos un buen agente. Tenemos que responder".
Además, las redadas, que se realizan también en Brasil, El Salvador, Panamá, Colombia y México, son coordinadas por la DEA y el ICE.
REACCIÓN NORTEAMERICANA
Jaime Zapata, agente del ICE, fue asesinado y su colega Víctor Avila fue herido en México el 15 de febrero cuando la camioneta Chevrolet Suburban en la que viajaban fue obligada a salir del camino por dos vehículos en los que iban hombres armados.
Los agentes se identificaron como diplomáticos estadounidenses momentos antes de que les dispararan, según informaron las autoridades. Las autoridades mexicanas conducen la investigación del asesinato de Zapata, mientras que el Departamento de Justicia anunció la creación de un grupo especial con el Departamento de Seguridad Nacional, liderado por el FBI.
Por su parte, la policía mexicana ha arrestado a tres personas en relación con el ataque, atribuido a la banda de sicarios Los Zetas, entre cuyos miembros hay ex soldados de las fuerzas especiales. "Vamos a desbaratar la distribución de narcóticos en Estados Unidos, cualquiera que sea el cártel al cual estén adheridos", anunció Pike. "Sería inútil enviar un mensaje a un cártel cuando todos son igualmente culpables".
Pike, además, aseguró que las redadas eran una respuesta directa al asesinato de Zapata, pero la mayoría de los sospechosos ya eran blancos de otras investigaciones. "La gente hizo muchos sacrificios" para realizar estas redadas, explicó Pike. "Es importante como homenaje a la memoria del agente muerto, pero además la situación nos obliga. Si no devolvemos el golpe, algún miembro de un cártel de 18 años se dirá, 'Como no hicieron nada, cualquier ciudadano estadounidense es un blanco válido'''.
Los agentes de la ley y políticos mexicanos suelen ser blancos habituales de las mafias narcos mexicanas, que hasta el momento no habían atacado a agentes estadounidenses.
El año pasado, una empleada del consulado estadounidense y su esposo, un guardia penitenciario de Texas, fueron asesinados al regresar de una fiesta en Ciudad Juárez a El Paso, pero Zapata es la víctima estadounidense de mayor grado desde el secuestro y asesinato del agente de la DEA Enrique "Kiki" Camarena en 1985.
PROTESTA MEXICANA
En tanto, esta semana, el presidente mexicano Felipe Calderón se quejó de la "insuficiente" ayuda estadounidense en la lucha contra los cárteles.
El mandatario hizo estas declaraciones a un diario mexicano en respuesta a cables diplomáticos secretos, recientemente divulgados, en los cuales funcionarios estadounidenses criticaban su estrategia antidrogas. Calderón indicó que esos cables ponían de manifiesto la ignorancia de los diplomáticos acerca de las operaciones de seguridad mexicanas.
Más de 35.000 personas han muerto desde que Calderón lanzó al ejército contra los cárteles en diciembre de 2006.
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