El empresario Eike Batista, el Rey Midas brasileñoEl octavo hombre más rico del mundo (según Forbes) tiene 53 años y es hijo de un empresario minero que creció a la sombra de la dictadura militar en los años 60. El padre de Eike llegó a ser ministro de gobierno y presidente de Vale do Rio Doce, la empresa transnacional más grande del país. Siguiendo los pasos de su padre, Eike creció a la sombra de los gobiernos democráticos de Fernando Henrique Cardoso y Lula. En 1980, con sólo 23 años, se fue a extraer oro en la Amazonia. En un año se hizo con unos 5 millones de dólares y un juicio por daños ecológicos que difícilmente le altere el sueño.
Un oportuno golpe de timón
El crecimiento económico del gigante sudamericano durante las últimas cuatro décadas se debió principalmente al pujante polo industrial de Sao Paulo (de donde surgió el carismático líder sindical Lula), y a la estrecha relación con EEUU. Pero de repente, con la crisis internacional de 2008 (o “crisis de las potencias occidentales”) la demanda de productos brasileños se vino a pique y sólo el genio de Lula evitó que el país entrara en el grupo de la debacle. La solución fue volcarse a China y proveerlo de recursos naturales y commodities.
En 2009, China pasó a ser el principal socio comercial de Brasil y en 2010 multiplicó por diez las inversiones realizadas hasta el año anterior. Con 20.000 millones de dólares, dos empresas estatales chinas compraron nueve usinas generadoras de electricidad (State Grid) y el 40% de Repsol Brasil (Sinopec). Además, el Banco de Desarrollo de China le entregó 10.000 millones a la brasileña Petrobras a cambio de 200.000 barriles diarios de petróleo (algo similar a lo que hizo con la venezolana PDVSA).
Lula pudo capear el temporal, pero tal vez Brasil esté empezando a pagar un precio muy alto. Le vende a China sus recursos naturales no renovables y le compra manufacturas que compiten con las que se fabrican en Brasil a un precio más alto. Poco antes de dejar el gobierno, Lula pudo comprobar en una gira por África que los productos brasileños están siendo sustituidos por los chinos y se hizo eco del pedido estadounidense a China para que revalúe su moneda.
En los últimos días, varios pesos pesados de Brasil han manifestado quejas por la relación con China. Antonio Delfim Neto, ministro de economía durante la dictadura, el hombre que cuarenta años atrás encendió la mecha del “milagro económico” y llegó a ser recientemente asesor del segundo gobierno de Lula, dijo que “China está intentando comprar Brasil”. Roberto Gianetti, representante de la poderosa Federación de Industrias de Sao Paulo, habló de “Nuevo Colonialismo”. Roberto Abdeneur, ex embajador en Beijing y luego en Washington, tuvo que dejar su puesto cuando sugirió que el gigante sudamericano debía que ser cauteloso en su relación con el gigante asiático.
El gran ganador, por ahora, parece ser Eike Batista y sus socios de China más que el Brasil de Lula
1 comentarios:
hola que tal.primero que nada te queria decir que me encanto que visitaras en mi blog,tarde en responderte porque me comentaste un dibujo que habia echo hace basdtante.no soy de fijarme los comentarios de las anteriores entradas.te quiero felicitar por tu blog,muy interezante .me gusto mucho lo de maria elena,la verdad una grande infantil.y espero no decepcionarte con lo de la gacela,esta la copie de una foto que tenia,en un momento que me copaba pintar en la compu,por eso la hice.yo ahora me fui de corrientes porque no consigo trabajo.estoy viviendo en bs.as,u n abrazo,cuidate,gracias!
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