Un Estado que no se rigiera según la justicia se reduciría a una gran banda de ladrones

San Agustín de Hipona



DECÁLOGO DE ABRAHAM LINCOLN: DEBO RETRACTARME. PARECE SER QUE EN REALIDAD
PERTENECÍA AL REVERENDO J. H. Boetcker.
1. - Usted no puede crear prosperidad desalentando la Iniciativa Propia.
2. - Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte.
3. - Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes.
4. - Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico.
5. - Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario.
6. - Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana.
7. - Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases.
8. - Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
9. - Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su
independencia (libertad) e iniciativa.
10.- Usted no puede ayudar a los hombres permanentemente, realizando por ellos lo que ellos pueden y
deben hacer por sí mismos

El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.

José Martí

Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.
San Agustín

lunes, 24 de enero de 2011

CLAUDIO CHIARUTTINI: INTERESANTE INFORME DE SITUACIÓN.

No pasa nada, pero pasa mucho. Las reuniones públicas y privadas adquieren valor político, intentan dar señales e imponer sensaciones. Todos amagan, parece que definen, pero son sólo fuegos artificiales. Nada es definitivo, aunque se sostenga lo contrario. Los hechos parecen inconexos, pero todos tienen un hilo conductor: ganar las elecciones de octubre.

Dos asados fueron claves: Luis Barrionuevo realizó su célebre almuerzo en Mar del Plata y logró marcar presencia reuniendo a 65 secretarios generales de gremios medianos y pequeños. Por su parte, el ministro de Desarrollo Social bonaerense, Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera, ex intendente de Avellaneda, intentó imponer su nombre como compañero de fórmula de Daniel Scioli, pero la ausencia de los Barones del Conurbaron hicieron fracasar la maniobra.

En el Peronismo Federal, Eduardo Duhalde se aseguró una interna cerrada con Adolfo Rodríguez Saá, mientras que Mario das Neves y Felipe Sola parecen dispuestos a dejar la pelea. Por su parte, Ramón Puerta y Juan Carlos Romero habrían bajado sus aspiraciones presidenciales, lo que aseguraría la candidatura del ex Presidente, algo que se habría logrado mirando una encuesta hace un año y evitando tanto desgaste para la fuerza.

Forzado a fungir como Presidente en ausencia de Cristina Fernández y encerrado en el Senado, ante la prohibición que tiene de ingresar a la Casa Rosada, Julio Cleto Cobos sufrió la fuga de dirigentes que produce la “Operación Seducción” que lanzó Ernesto Sanz. Según sus asesores, el daño es inmenso, por eso duda en retirar su precandidatura, en especial, cuando Hermes Binner dio a entender que no habría acuerdo con la UCR si Ricardo Alfonsín no ganaba la interna partidaria.

El escenario se completa con Mauricio Macri, que sigue enviando señales confusas, pero se entusiasma con un posible acuerdo con Eduardo Duhalde; con una Elisa Carrió que se llamó esta semana a silencio y con media docena de ministros que criticaron cada declaración que realizó algún candidato, precandidato o legislador de la oposición.

Sin embargo, todos fueron temas menores. La verdadera guerra de señales se produjo entre el Gobierno y Daniel Scioli. Mientras la Quinta de Olivos hizo trascender que le impondría el compañero de fórmula al Gobernador bonaerense; el ex Vicepresidente, que sospecha de la violenta ola de hechos de inseguridad que hay en la Provincia y la Costa Atlántica, salió a diferenciarse de la Casa Rosada en el tema Ley Penal Juvenil.

Daniel Scioli y sus ministros comenzaron a emitir claras señales de diferenciación justo cuando Florencia Kirchner hizo su estreno como diplomática no oficial e hizo creer al Gobierno que fue la señal de que Cristina Fernández aceptó presentarse a la reelección.

Solo entendiendo la guerra de señales que se cruzan en la política argentina tiene sentido que una adolescente que estudia cine en Nueva York incremente su fotolog, que dos asados, que el programa de Mirtha Legrand y que un sospechoso robo en el microcentro fruto de una triple maniobra de distracción a la Policía Federal sin que nadie parezca preocuparle el golpe, forman todo parte del complejo entramado político y sean claves para el armado de un año electoral.

Desde hace más de dos meses, Cristina Fernández se lanzó a esterilizar las posibles rebeldías que existen en el Partido Justicialista y alrededores. Primero arrinconó con causas judiciales a Hugo Moyano, luego presionó a Daniel Scioli para que apoye la reelección presidencial, mientras tanto lanzó una “Operación Atracción” entre ex kirchneristas, a los gobernadores e intendentes amigos se los inundó de dinero y se alentó a todo el espectro filokirchnerista para que se integre al Gobierno cristinizando el Gabinete y desperonizando el Poder Ejecutivo.

Como parte del proceso de ocupar todo el escenario político, el Gobierno aplica las partes de la Reforma Electoral que le sirven e interesa y, en el camino, arrasa con 206 partidos políticos; intenta controlar las demandas salariales, dado que los sindicatos opositores reclamarán más de 30% de aumento y buscan desactivar cualquier problema que cree mal humor en la opinión pública para que las encuestas muestran una Presidente con alta imagen positiva e buena intención de votos.

Aunque la interna y externa política han centralizado la gestión de Cristina Fernández desde la muerte de Néstor Kirchner, hay luchas palaciegas que deben ser resueltas para que no impidan la gestión ni debiliten los esfuerzos del Gobierno por retener poder.

Así, a su regreso del viaje a Medio Oriente y Turquía, Cristina Fernández deberá frenar las demandas de Hugo Moyano (reclama 1.000 millones de pesos para obras sociales y el aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias) y resolver la furibunda interna entre el ministro de Economía, Amado Boudou; el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa; y la Presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; por el control de la Casa de la Moneda y el negocio de la impresión de billetes en una economía de inflación creciente.

Además, Cristina Fernández, deberá terciar en la lucha por la Reforma Penal Juvenil, decidir qué cabezas rodarán por el escándalo del avión de Medical Jet con 944 kilos de droga y ayudar a Nilda Garré a controlar las fuerzas de seguridad en medio de una ola de inseguridad que tiene mucho de política, pero también, mucho de puja por negocios sucios.

El Gobierno intenta tener debilitados a los grupos de poder que pueden torcer la balanza electoral. En ese marco, la Casa Rosada dice que el paro de la Mesa de Enlace fue un fracaso dado que hubo comercialización de granos y carnes, pero no dicen que, por ejemplo, a instancias del Gobierno de Chaco, los productores locales colocaron casi toda su cosecha y creen que pueden atacar a las organizaciones gremiales del sector repitiendo el argumento de que “ganan mucho”.

Sin embargo, para el Gobierno fue una bofetada que las reuniones que realizó la Mesa de Enlace contaran con la concurrencia de cientos de productores agropecuarios, mientras que el antiacto que organizó el Gobierno en Bahía Blanca, sólo contó con la presencia de funcionarios y sindicalistas lejanos al sector agropecuario, como SMATA y la UOM.

La Quinta de Olivos confiaba que la denuncia de trabajo esclavo por semilleras como Nidera y el silencio sospechoso del resto de las empresas del rubro causaría una masiva desaprobación hacia la Mesa de Enlace, pero la sequía y la amenaza de reformar el régimen del trabajador rural no hizo más que alentar el mal humor contra la Casa Rosada.

El Gobierno, obstinado en perseverar en el error, no entiende que la adhesión al kirchnerismo es fruto de buenos resultados económicos. Cuando los productores agropecuarios ganaban sin que interviniera la Casa Rosada en el sector, el campo votó a Cristina Fernández; pero dos años más tarde, por la sequía, la Resolución 125 y la soberbia oficial, se volcó en pleno a elegir a Francisco de Narváez.

Ahora, el sector agropecuario puede volver a votar en contra de la Casa Rosada, de nuevo por la sequía, pero también por la constante intervención que hace el Gobierno sobre el comercio de granos y carnes, que les cuestan miles de millones de dólares a los productores.

¿Por qué no cambia de estrategia la Quinta de Olivos? Porque la ideología se impone a las necesidades electorales y porque consideran que el poder está en juego, no una simple elección. Para el kirchnerismo, el campo es un neoconservadurismo en potencia que debe ser eliminado.

Con clave ideológica también hay que leer la decisión de exigir que los comercios acepten tarjetas de crédito. Ya quedó claro que la Casa Rosada quiere eliminar el circulante con el fin de controlar la inflación, pero en vez de reducir la emisión de moneda han resuelto sacar circulante (3.000 millones de pesos en un mes) y recurrir al dinero electrónico.

La propuesta parte de una teoría errónea: creer que la circulación de moneda por medios electrónicos no impacta sobre la inflación. Pero, luego se convirtió en un proceso para blanquear la economía y aumentar la recaudación, por lo que la caja se impuso a la necesidad electoral, de nuevo.

Lo que nació como una avivada de un grupo de bancos para quedarse con un negocio se está transformando en un dolor de cabeza para los propios bancos que, en devolución de favores, el Banco Central les cobró con el anuncio de prohibir el ingreso de celulares en las sucursales induciéndolos a una terrible choque con sus respectivos clientes, que sólo debilitará las relaciones entre el sector financiero y la opinión pública.

Cada vez que se encuentra con un problema, el Gobierno elige soluciones que no hacen más que crear más dificultades para el público. En cuestión de horas, las grandes ideas de la AFIP, el Banco Central y el ministerio de Economía causaron la ruptura con las asociaciones amigas de los comercios minoristas, queja de las asociaciones de consumidores, lamentos de las cámaras bancarias y reprobación de especialistas.

En el fondo, el kirchnerismo sigue cometiendo el mismo error una y otra vez: cree que enunciando un escenario va a diseñar la realidad y que sólo es cuestión de fuerza para imponer el resultado. La incapacidad de la oposición para frenar el voluntarismo del oficialismo lleva a la Casa Rosada y a los funcionarios a repetir sus errores una y otra vez, obteniendo un éxito momentáneo que, muchas veces, se vuelven en contra.

Como indicamos en el inicio: No pasa nada, pero pasa mucho. Las reuniones públicas y privadas adquieren valor político, intentan dar señales e imponer sensaciones. Todos amagan, parece que definen, pero son sólo fuegos artificiales. Nada es definitivo, aunque se sostenga lo contrario. Los hechos parecen inconexos, pero todos tienen un hilo conductor: ganar las elecciones de octubre y, en camino de intentar ganar, la oposición puede equivocar su estrategia y el Gobierno, errar en la gestión.

Reproducir el hoy infinitas veces hasta las elecciones para asegurarse un resultado es camino suicida que oficialismo y oposición, no dejan de hacerlo una y otra vez, como si el resultado final pudiera cambiar.

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