
Alfredo Yabrán era conocido como "El Amarillo", por el color que tenían las camionetas de Oca, el correo privado que, junto con otros, había vaciado el Correo Argentino, quitándole el mercado. Los correos privados comandados por OCA cobraban 3 dólares con 50 centavos cada carta y con el correr del tiempo se fueron expandiendo en los free shops, terminales de cargas aéreas y todas las demás actividades vinculadas a logística. Así fue hasta el asesinato de José Luis Cabezas.
Toda esa expansión tenía un espectador que aprendió mucho de Yabrán y que, con el tiempo, demostró que con mínima violencia se puede construir un imperio. Hugo Moyano, Secretario General de los Camioneros, con su MTA y el asesoramiento de Héctor Recalde, al igual que Yabrán, hizo sancionar leyes a su medida. Así vemos que, desde junio del 2003 hasta ahora, se sancionaron numerosas leyes que beneficiaron a los trabajadores en blanco, lo cual, aunque este objetivo es positivo, generó una rigidez en la legislación laboral que hizo desparecer por completo las inversiones tanto locales como extranjeras.
Por ejemplo, la reforma de la ley de las ART, la doble indemnización y muchos proyectos en marcha, además de una justicia laboral totalmente contraria a las empresas. Éstas tienen que pagar indemnizaciones gigantes que pueden ser justas en la medida que no afecte la inversión o las PYME, que no lo pueden soportar sin quebrar. En definitiva, estas leyes favorecen el trabajo en negro, que alcanza el 40% de la masa laboral, creando entonces grandes desigualdades.
Guillermo Cherashny/elinformadorpublico.com
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada