
Los ciudadanos que aplaudían a los ajusticiados por orden de Robespierre, aplaudieron también cuando él mismo en persona fue conducido a la guillotina. Se disponía a denunciar más traidores contra la revolución. Los que temían aparecer en la nueva lista ordenaron al ejército que cargara contra él. Herido de bala en la cabeza durante una refriega en la Comuna de París, donde se refugió y trató de defenderse, lo capturaron y condujeron al patíbulo. Allí, en la actual Place de la Concorde, en el lugar donde vemos erigirse el obelisco de Luxor traído por Napoleón desde Egipto, fue decapitado junto con 21 de sus seguidores.
La preocupante obsesión con el "ajusticiamiento" de todo aquel que se oponga, en plaza pública, ya ha pasado a ser una cuestión concreta. Hebe de Bonafini montó un tribunal popular la tarde anterior.
Lo que aparenta una payasada, en verdad, no lo es.
Los periodistas han pasado a ser los perseguidos por las hordas populares, con precisión, desde la organización filo-terrorista, Madres de Plaza de Mayo.
Salvo pequeños matices, no debe uno esforzarse demasiado para buscar "coincidencias" entre ambos actos, con un día de diferencia entra cada uno de ellos.
Al régimen, y a sus reptantes seguidores -subsidiados generosamente- les aterra cualquier opinión en contrario...
Creen que enfrentándose a diario con las voces del disenso conseguirán conjurar la ira generalizada en su contra ????
Erran. Sólo consiguen exacerbar la repulsa.
El ciudadano silencioso observa cómo los más impresentables protegidos del poder, llevan una vida holgada e indecente, ante la creciente inconformidad, por tanta ostentación y desigualdad.
Los que integran el entorno cortesano, han pasado a ser personas de fortunas, increíbles...
Desde ese estado de desvarío, osan acusar a los que los señalan, por corruptos, indecentes, o simplemente ladrones, a secas.
Lo que aparenta una payasada, en verdad, no lo es.
Los periodistas han pasado a ser los perseguidos por las hordas populares, con precisión, desde la organización filo-terrorista, Madres de Plaza de Mayo.
Salvo pequeños matices, no debe uno esforzarse demasiado para buscar "coincidencias" entre ambos actos, con un día de diferencia entra cada uno de ellos.
Al régimen, y a sus reptantes seguidores -subsidiados generosamente- les aterra cualquier opinión en contrario...
Creen que enfrentándose a diario con las voces del disenso conseguirán conjurar la ira generalizada en su contra ????
Erran. Sólo consiguen exacerbar la repulsa.
El ciudadano silencioso observa cómo los más impresentables protegidos del poder, llevan una vida holgada e indecente, ante la creciente inconformidad, por tanta ostentación y desigualdad.
Los que integran el entorno cortesano, han pasado a ser personas de fortunas, increíbles...
Desde ese estado de desvarío, osan acusar a los que los señalan, por corruptos, indecentes, o simplemente ladrones, a secas.
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