Esta imagen fue pintada por un artista que usó su boca y sus pies. Los que antes se denominaban pintores sin manos.Genealogía de Jesucristo
De nada sirve decir que nuestro Señor, hijo de la Virgen María, es verdaderamente hombre, si no se cree que lo es tal como lo proclama el Evangelio. Cuando Mateo noshabla de la «genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham», dibuja, a partir del origen de la humanidad, la línea de las generaciones hasta José con quien María estaba desposada. Lucas, al contrario, remonta, desde Jesús, los peldaños sucesivos hasta llegar al comienzo del género humano, con ello demuestra que el primero y el último Adán son de la misma naturaleza (3,23s).
Ciertamente que era posible, a la omnipotencia del Hijo de Dios, para dar la instrucción y la justificación necesarias a los hombres, manifestarse de la misma manera que se apareció a los patriarcas y a los profetas, bajo forma carnal; por ejemplo, cuando luchó con Jacob (Gn 32,25) o cuando se puso a conversar con Abraham y aceptó el servicio de su hospitalidad hasta el punto de comer lo que éste le ofreció (Gn 18). Pero estas apariciones no eran sino signos, imágenes del hombre cuya realidad anunciaban, sacada de las raíces de sus antepasados.
El misterio de nuestra redención, dispuesta ya desde antes de los siglos, desde la eternidad, no podía llevarla a cabo ninguna imagen. El Espíritu no había aún descendido sobre la Virgen María, ni el poder del Altísimo la había cubierto con su sombra (Lc 1,35). La sabiduría no se había construído todavía una morada para que el Verbo se encarnara en ella y de esta manera, la naturaleza de Dios y la del esclavo se unieran en una sola persona, el Creador del tiempo naciera en el tiempo, y aquel por quien todo fue hecho fuera engendrado entre todas las criaturas. Si el hombre nuevo no hubiera asimilado la carne de pecado y cargado con nuestra vejez, si él, consubstancial al Padre, no se hubiera dignado tomar de la sustancia de su madre y asumir nuestra naturaleza –excepto el pecado-, la humanidad hubiera seguido siendo prisionera y a merced del demonio, y nosotros no podríamos gozar de la victoria triunfal de Cristo, porque su existencia hubiera tenido lugar fuera de nuestra naturaleza. Es, pues, de la admirable participación de Cristo de nuestra naturaleza que nace para nosotros la luz del sacramento de la regeneración.
Carta 31; PL 54, 791
3 comentarios:
Esta entrada Aquiles, a mi me dá paz y esperanza, todo esto es muy importante y más para aquellos que no conocen de la FE.
Paso a otra cosa, no me das tiempo a leer todo, es decir si leo pero no escribo, porqué con esto de fin de año tengo miles de despedidas.. y estoy medio bajoneada porque seria este año el 1ª que no voy a poder ir a tucumán, por problemas de mi vieja.
vamos desde 1975, pero bueno todavia falta y puede pasar un milagro y puedo ir, un abrazo
Irma:
El Señor decidirá dónde debas estar.
Un beso y un abrazo.
Amigo cuanta razón tenés!!! me pongo en sus manos y El Obra... y también tu aporte me hizo pensar.. ¿Y si la voluntad de Dios es otra para este año?... siempre su boluntad no es la buena sino la mejor, un abrazo.
Leistes el libro que dice de título cuado lo que Dios hace no tiene sentido? es re bueno y no lo puedo volver a conseguir, yo le regalé a una amiga que se le murió de repente el esposo y le ayudó mucho.
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