
El deterioro de la convivencia en la Argentina se acentúa con el paso de las horas.
Tiene la forma de una tromba que todo lo arrasa.
Queda patentizado en las reacciones que demuestran terror a cualquier primer plano de la prensa, -en cualquiera de sus formas-, siempre las soluciones que ofrecen son para calmar el impacto en la opinión pública. Tratando de atender primero a la obsecuencia. Luego calculan la posibilidad de atender el reclamo justo de los damnificados directos por el pulular delictivo.
Lo sorprendente es cómo toman decisiones en contra de los que verdaderamente pagan sus impuestos, sosteniendo así todo un sistema social-político.
Acá no soslayo la cuestión de los desplazados de una sociedad, hecho creciente y preocupante en todo el planeta.
Pero los atajos que toman para cuidarse el culo es lo que me preocupa, y hago hincapié. Tampoco voy a desconocer la parte de "oportunismo" del jefe comunal de San Isidro. su situación serpenteante para sobrevivir, lo tiene a maltraer...
Cuando se toma por el camino a pactar con el diablo en la política, de seguro, llegará el momento de que este le demuestre la "otra" parte del contrato...
Los partidos políticos son necesarios en un sistema republicano. No parece que sea la mejor solución en la Argentina, porque cuando algún personajete imbécil se encarama a la notoriedad a su través -cualquiera-, hace lo indecible por darle su "toque" personal, llamándole "transversalidad", "renovación"...etc...
Y se desemboca en arenales de los que no se sale con dignidad ni fortaleza.
Al desmadre político se le debe sumar la actitud reptante de personajes de la justicia que toman decisiones "ad-hoc" para salvarle el cuero a los que alguna vez los llevaron a un lugar de privilegio profesional, que con seguridad, no podrían tener por la vía de un concurso por el cargo...
Así es la Justicia que aplican para resolver situaciones profundamente graves.
A reclamos justos oponen justificaciones para un contexto de igualdad en la seguridad de la vida diaria.
Pero aquí no. La desigualdad lleva a la muerte. Y si un grupo de ciudadanos reclama un resguardo, la política y la justicia optan por ponerse del lado de los delincuentes.
Podrán derribar un muro, pero se han derribado a sí mismos, pues recibirán el castigo en las urnas, de la manera más adecuada.
Cuando en la Argentina haya listas de candidatos a cargos electivos, elegidos directamente por el interesado, la política podrá ser distinta. Así podrán dar cuenta ante sus electores.
Cuando en la Argentina haya concurso para todos los cargos de la Justicia, -sin la mano de ningún amigo político-, puede ser que exista "EL IMPERIO DE LA LEY". Por el momento la asociación ilícita entre la política y la justicia pueden convenir en derribar muros "pour la gallerie", pero se lo han derribado sobre ellos.
Los ciudadanos toman debida cuenta de acciones como estas, sólo para la prensa, y beneficio de la delincuencia.
Transitar por esa avenida Uruguay, a cualquier hora, es de alto riesgo. Los vecinos saben de lo que hablan. La policía allí no existe.
Conseguirán disfrazar la situación por algún tiempo. Nada más.
Tiene la forma de una tromba que todo lo arrasa.
Queda patentizado en las reacciones que demuestran terror a cualquier primer plano de la prensa, -en cualquiera de sus formas-, siempre las soluciones que ofrecen son para calmar el impacto en la opinión pública. Tratando de atender primero a la obsecuencia. Luego calculan la posibilidad de atender el reclamo justo de los damnificados directos por el pulular delictivo.
Lo sorprendente es cómo toman decisiones en contra de los que verdaderamente pagan sus impuestos, sosteniendo así todo un sistema social-político.
Acá no soslayo la cuestión de los desplazados de una sociedad, hecho creciente y preocupante en todo el planeta.
Pero los atajos que toman para cuidarse el culo es lo que me preocupa, y hago hincapié. Tampoco voy a desconocer la parte de "oportunismo" del jefe comunal de San Isidro. su situación serpenteante para sobrevivir, lo tiene a maltraer...
Cuando se toma por el camino a pactar con el diablo en la política, de seguro, llegará el momento de que este le demuestre la "otra" parte del contrato...
Los partidos políticos son necesarios en un sistema republicano. No parece que sea la mejor solución en la Argentina, porque cuando algún personajete imbécil se encarama a la notoriedad a su través -cualquiera-, hace lo indecible por darle su "toque" personal, llamándole "transversalidad", "renovación"...etc...
Y se desemboca en arenales de los que no se sale con dignidad ni fortaleza.
Al desmadre político se le debe sumar la actitud reptante de personajes de la justicia que toman decisiones "ad-hoc" para salvarle el cuero a los que alguna vez los llevaron a un lugar de privilegio profesional, que con seguridad, no podrían tener por la vía de un concurso por el cargo...
Así es la Justicia que aplican para resolver situaciones profundamente graves.
A reclamos justos oponen justificaciones para un contexto de igualdad en la seguridad de la vida diaria.
Pero aquí no. La desigualdad lleva a la muerte. Y si un grupo de ciudadanos reclama un resguardo, la política y la justicia optan por ponerse del lado de los delincuentes.
Podrán derribar un muro, pero se han derribado a sí mismos, pues recibirán el castigo en las urnas, de la manera más adecuada.
Cuando en la Argentina haya listas de candidatos a cargos electivos, elegidos directamente por el interesado, la política podrá ser distinta. Así podrán dar cuenta ante sus electores.
Cuando en la Argentina haya concurso para todos los cargos de la Justicia, -sin la mano de ningún amigo político-, puede ser que exista "EL IMPERIO DE LA LEY". Por el momento la asociación ilícita entre la política y la justicia pueden convenir en derribar muros "pour la gallerie", pero se lo han derribado sobre ellos.
Los ciudadanos toman debida cuenta de acciones como estas, sólo para la prensa, y beneficio de la delincuencia.
Transitar por esa avenida Uruguay, a cualquier hora, es de alto riesgo. Los vecinos saben de lo que hablan. La policía allí no existe.
Conseguirán disfrazar la situación por algún tiempo. Nada más.
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